• Mulier, mulieris

    Pausa está siendo parte de la muestra Mulier, mulieris, en el Museo de la Universidad de Alicante para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Esta convocatoria pone de manifiesto cómo la creación artística contemporánea se ha convertido en un terreno fértil para las investigaciones que rescatan el legado de las mujeres, visibilizan el constante y complejo proceso de transformación de la identidad femenina y abordan diversos conceptos en torno al género. Facilitar la reflexión, el cuestionamiento o la recuperación de la memoria, son algunos de los objetivos que persigue esta convocatoria artística de carácter multidisciplinar y de ámbito internacional. Mulier, mulieris está dirigida a artistas de cualquier sexo, edad y nacionalidad comprometidos con la creación de nuevos imaginarios femeninos. Un agradecimiento al MUA y a estas seis mujeres que me acompañan siempre.   ——————— La muestra podrá visitarse desde el 10 de marzo hasta el 29 de mayo de 2016.
  • Premio Nacional de Artes Visuales

    Agosto 2014. MNAV. Obra seleccionada en el 56° Premio Nacional de Artes Visuales.

    Pausa es una video instalación fotográfica; una obra que consta de una fotografía color, y un video de 8’22’’ de duración, montados uno enfrente de otro.

    Pausa es la creación de una memoria colectiva. Apropiación de las vidas de esas siete mujeres a partir de la cual se crea un relato, una memoria alrededor de una casa, de un espacio que las une, donde el tiempo se detiene intercambiando pasado y presente para crear una memoria común.

    La fotografía a la vez que referencia a la realidad, la crea. Lo que vemos es real, sucedió mientras se fotografiaba, pero nunca es verdadero. Cada foto es la creación de un imposible detenido en el tiempo, la eternización de un instante a partir del cual reconstruimos nuestro pasado para inventar nuestro presente. Estas mujeres comparten lazos familiares reales, como también es real el lugar donde son filmadas y las tareas que están realizando. Sin embargo el video no es un documento, es la creación de un relato sobre la construcción de una historia personal, influenciada, repetida en la historia, sin límites, cíclica. Propia y universal.

    Opuesta a la naturalidad y ambigüedad del video, la foto muestra a las siete mujeres de frente a la cámara, desafiándola y autodefiniéndose en una pose de jerarquía, pertenencia y orgullo. Ambas partes, fotografía y video, son dos creaciones falsas de una realidad que pertenece a mi universo. Mi familia. Al eternizarlas en estas dos obras se convierten en fetiches de consumo personal desde el cual definirme.

  • Premio Paul Cézanne 2014

    Junio 2014. MNAV. Bajo la propuesta de: 1914-2014: ¿Qué modernidad hoy? Mi proyecto.
    “La fotografía es el fotorreportaje, el resto es pintura”. Christian Boltanski.
    El ritual del laboratorio, acción simbólica para evidenciar la pérdida y el alejamiento de un consumismo caníbal en el que somos comida y comensales y ante el cual el arte también ha reaccionado evidenciando su agotamiento. La copia obsesiva de una sola foto llevará al vaciamiento total de referencia de la realidad, de compromiso con ella; quedando solo la lejanía del aura benjaminiana. Una segundidad peirciana en la que cada copia nos alejará un poco más de nuestro objeto real. Sometida al proceso de copia invisible de la ampliadora y revelada químicamente en un proceso repetido mecánica e insistentemente llegamos a un resultado alejado de la fotografía como concepción clásica de referente de la realidad, “la cámara es una máquina, pero el fotógrafo no es un robot” decía Fontcuberta. Cada copia será diferente por las infinitas combinaciones de las variables. Cientos, imágenes diferentes, iguales, conmovedoras, indiferentes; en un proceso agotador de hastío como lo es el consumo de imágenes, donde se diluye el sentido en la cantidad absurda.  
  • En en Lugar de lo Dicho

    Noviembre 2013. MNAV. Exploraciones en el archivo discursivo de la fotografía. Muestra colectiva de fotografía contemporánea, de artistas nacionales y residentes en el país. Con curaduría de José Antonio Navarrete y organizada por el Centro de Fotografía de Montevideo y el Museo Nacional de Artes Visuales. En la realización de su trabajo, Natalia de León usa la fotografía analógica con impresiones finales en blanco y negro. Ella parte de la premisa de que esta técnica tiene un contacto más real y material con el mundo a partir de las propias condiciones físico-químicas de su proceso de producción, distante de la instantaneidad digital y, por lo tanto, ajeno a la inmediatez visual. Sin embargo, la artista hace una suerte de inventario de su entorno personal que se materializa en imágenes ubicadas entre lo corpóreo y lo evanescente, lo físico y lo etéreo: como si ese mundo al que su cámara accede estuviera en trance de desaparición, de pérdida de peso.